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domingo, 18 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte IX)




Sobre el respeto a la cultura.

Si algo me dejaron claro Migtzero, Víctor, Leonidas, Valentín, Joshé y otros líderes de Montetoni cuando llegué la primera vez es que querían que su cultura fuera respetada y que se comprendiera su forma de vida. A la par de todo esto, el gran hombre que fue Migtzero me fue mostrando las necesidades de su pueblo y su gente, sus aspiraciones y su capacidad para comunicarse y relacionarse de tú a tú con otras gentes. Tuve la suerte de visitar con él varias comunidades y verle compartir experiencias suyas y llenarse de las de los demás. Le he visto con su hijo Dionisio separarse de mí para tener sus conversaciones y tomar nota de lo que les gustaba y de lo que no. Y le he visto movilizar a su pueblo para desarrollarse según sus propia forma de entender la vida, y le he visto corregirle en los errores. Creo que este esfuerzo por mantenerse en su propia forma de entender la vida y relacionarse con la naturaleza y los demás debe de ser respetado. Es un derecho que todas las instituciones que queramos interactuar con la población de la Reserva debemos de tener muy claro, y no podemos imponer nuestros propios objetivos por encima de este derecho fundamental de los pueblos a ser respetados en sus costumbres y valores tradicionales.

La población de Montetoni, Marankiato y Sagondoari ha sabido reaccionar ante esta invasión cultural y ha sabido mostrar su rechazo cuando no se ha sentido respetada. El primer caso fue con la escuela. Una primera institución educativa fue expulsada de la comunidad de Montetoni y posteriormente también de Marankiato por no respetar sus costumbres y ejercer abusos sobre la población. Esto ocurrió a finales del siglo XX. En la actualidad, tanto en Montetoni como en Marankiato la escuela goza de buena acogida por parte de la población, y Sagondoari demanda también su presencia. Y otro caso ha sido el rechazo de la población a los planes de planificación familiar impuestos por el MINSA, en concreto por el grupo AISPED. Las mujeres de Montetoni cuentan cómo en ocasiones fueron engañadas y se les aplicaron inyecciones que supuestamente les evitarían enfermarse. Pasando los meses las mujeres se dieron cuenta de que habían recibido anticonceptivos sin saberlo ni quererlo. La reacción fue el negarse a ser atendidas y tratadas por el personal sanitario ante el miedo a dejar de tener hijos. En este momento, existe un compromiso verbal por parte del responsable de la Microred de Camisea por respetar los derechos de salud reproductiva de la población, aceptando la propia concepción de la vida y sin imponer esquemas no aceptados por la población.

El defender el derecho de estos pueblos a no ser encerrados en un gueto y a no ser excluidos de los derechos ciudadanos no quiere decir que se esté abogando por una colonización geográfica ni cultural. Considero que el Estado debe ejercer un papel de velador por todos sus ciudadanos y de una manera especial por estos pueblos por ser más vulnerables. Pero este rol debe traducirse en buscar unas mejores condiciones de vida de estos pueblos en constante diálogo con ellos, favoreciéndoles en sus legítimas aspiraciones.

Con respecto a los pequeños grupos familiares que permanecen autónomos en el monte habiendo quedado descolgados de la propia sociedad indígena (me refiero a grupos como el de Claudio, Regino, Mateo y Marcos que ya he citado), considero que deben ser respetados y no deben ser molestados. Ahora bien, considero también que es de justicia que les lleguen misivas de sus propios paisanos, anunciándoles que ya no tienen por qué mantenerse escondidos y que pueden sumarse al carro del resto de la sociedad indígena, restablecer las relaciones de intercambios, alianzas y comercio. Que puedan elegir libremente dónde y cómo vivir, y que nadie les prohíba ni les imponga una barrera o una frontera, ni geográfica, ni cultural. No cabe ni encerrarlos en un zoológico cual animales de experimento o reliquias de culturas primitivas, muestras únicas para los investigadores sociales, como tampoco es legítimo forzarles a un estilo de vida no deseado, y mucho menos molestarles en sus territorios para sacar el gas o petróleo que pueda haber bajo sus chozas.

David Martínez de Aguirre.

 


Ahora quiero hablar yo. Ahora Indepa ha venido aquí. ¿A qué has venido? ¿Por qué no has traído contigo al padre? Tienes que traerlo contigo aquí para que él nos aconseje de lo que nos dices, porque él nos ayuda. Queremos que si vienes en helicóptero le traigas, si no, tú vas a venir por río también. Tienes que sufrir y jalar la canoa y acostumbrarte a venir por el río. ¿Por qué vienes en helicóptero? ¿Por qué tienes que venir en helicóptero? Por río tienes que venir. Por río tienes que venir. ¡Eso mismo! ¡Por río tienes que venir! Antes me has prometido traer un motor, motor y escuela. ¿Y dónde está tu promesa? No hay ninguna ayuda. Eres un mentiroso. Ahora cuando te vas a dónde tú vives te olvidas de nosotros. Cuándo te has bajado del helicóptero ¿qué has bajado? ¿Motor? Nada, no has traído nada. Has venido a reunirnos por gusto. Ahora sigues reuniéndote con nosotros y nuestros paisanos. Ya que estamos aquí reunidos te decimos que sigas haciendo lo mismo. La vez pasada yo te dije que queríamos tener DNI, que todos mis paisanos tengan DNI. Queremos que venga registrador para que inscriba a todos mis paisanos. Que venga registrador. Ahora no quiero que vuelvas a engañarme. Lo que quiero ahora es tener mi territorio en la reserva. A todos nos tienes que reconocer nuestro territorio para que a nosotros no nos miren como a huanganas. Somos seres humanos, somos personas. Lo que nos dicen “nanti”¿qué será “nanti”? Nosotros somos matsiguengas. Para que no digas otra cosa, yo soy paisano, soy matsiguenga. Tú has venido y nos has engañado porque nos dices te voy a ayudar, te voy a ayudar. Te voy a dar calamina y las cosas que tú quieras. Estarás engañando. Yo quiero al padre porque él me ayuda, nos visita. Él viene acá y nos conoce. Cuando tú vienes, él debería estar también aquí para que nos escuche lo que estamos hablando y no nos engañes más. No sigas engañando, pues no vale decir mentiras. Acuérdate, mira lo que engañaste. Has engañado antes arriba (en Montetoni) cuando aterrizaste, has engañado diciendo “te vamos a dar gasolina” “montón de cosas”. No vale lo que has dicho. Lo que quiero ahora es tener nuestro territorio en la Reserva, todos. Todos mis paisanos como Marankiato, todos queremos tener nuestro territorio para que tú no me engañes más. Gracias.

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