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jueves, 22 de septiembre de 2011

Hasta otra!


En unas horas cogeré los vuelos de regreso, el primero a Paris y el segundo a Barcelona. Atrás dejo todos estos meses vividos en el Perú y más concretamente en la comunidad nativa. Me llevo muchas experiencias y recuerdos y muchas personas con las cuales he interactuado.

Y regresando  a mi tierra cierro este blog hasta otra oportundad en la que viaje de nuevo por estas tierras.

Gracias a todos los que me habéis seguido.

Abrazos y besos.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte IX)




Sobre el respeto a la cultura.

Si algo me dejaron claro Migtzero, Víctor, Leonidas, Valentín, Joshé y otros líderes de Montetoni cuando llegué la primera vez es que querían que su cultura fuera respetada y que se comprendiera su forma de vida. A la par de todo esto, el gran hombre que fue Migtzero me fue mostrando las necesidades de su pueblo y su gente, sus aspiraciones y su capacidad para comunicarse y relacionarse de tú a tú con otras gentes. Tuve la suerte de visitar con él varias comunidades y verle compartir experiencias suyas y llenarse de las de los demás. Le he visto con su hijo Dionisio separarse de mí para tener sus conversaciones y tomar nota de lo que les gustaba y de lo que no. Y le he visto movilizar a su pueblo para desarrollarse según sus propia forma de entender la vida, y le he visto corregirle en los errores. Creo que este esfuerzo por mantenerse en su propia forma de entender la vida y relacionarse con la naturaleza y los demás debe de ser respetado. Es un derecho que todas las instituciones que queramos interactuar con la población de la Reserva debemos de tener muy claro, y no podemos imponer nuestros propios objetivos por encima de este derecho fundamental de los pueblos a ser respetados en sus costumbres y valores tradicionales.

La población de Montetoni, Marankiato y Sagondoari ha sabido reaccionar ante esta invasión cultural y ha sabido mostrar su rechazo cuando no se ha sentido respetada. El primer caso fue con la escuela. Una primera institución educativa fue expulsada de la comunidad de Montetoni y posteriormente también de Marankiato por no respetar sus costumbres y ejercer abusos sobre la población. Esto ocurrió a finales del siglo XX. En la actualidad, tanto en Montetoni como en Marankiato la escuela goza de buena acogida por parte de la población, y Sagondoari demanda también su presencia. Y otro caso ha sido el rechazo de la población a los planes de planificación familiar impuestos por el MINSA, en concreto por el grupo AISPED. Las mujeres de Montetoni cuentan cómo en ocasiones fueron engañadas y se les aplicaron inyecciones que supuestamente les evitarían enfermarse. Pasando los meses las mujeres se dieron cuenta de que habían recibido anticonceptivos sin saberlo ni quererlo. La reacción fue el negarse a ser atendidas y tratadas por el personal sanitario ante el miedo a dejar de tener hijos. En este momento, existe un compromiso verbal por parte del responsable de la Microred de Camisea por respetar los derechos de salud reproductiva de la población, aceptando la propia concepción de la vida y sin imponer esquemas no aceptados por la población.

El defender el derecho de estos pueblos a no ser encerrados en un gueto y a no ser excluidos de los derechos ciudadanos no quiere decir que se esté abogando por una colonización geográfica ni cultural. Considero que el Estado debe ejercer un papel de velador por todos sus ciudadanos y de una manera especial por estos pueblos por ser más vulnerables. Pero este rol debe traducirse en buscar unas mejores condiciones de vida de estos pueblos en constante diálogo con ellos, favoreciéndoles en sus legítimas aspiraciones.

Con respecto a los pequeños grupos familiares que permanecen autónomos en el monte habiendo quedado descolgados de la propia sociedad indígena (me refiero a grupos como el de Claudio, Regino, Mateo y Marcos que ya he citado), considero que deben ser respetados y no deben ser molestados. Ahora bien, considero también que es de justicia que les lleguen misivas de sus propios paisanos, anunciándoles que ya no tienen por qué mantenerse escondidos y que pueden sumarse al carro del resto de la sociedad indígena, restablecer las relaciones de intercambios, alianzas y comercio. Que puedan elegir libremente dónde y cómo vivir, y que nadie les prohíba ni les imponga una barrera o una frontera, ni geográfica, ni cultural. No cabe ni encerrarlos en un zoológico cual animales de experimento o reliquias de culturas primitivas, muestras únicas para los investigadores sociales, como tampoco es legítimo forzarles a un estilo de vida no deseado, y mucho menos molestarles en sus territorios para sacar el gas o petróleo que pueda haber bajo sus chozas.

David Martínez de Aguirre.

 


Ahora quiero hablar yo. Ahora Indepa ha venido aquí. ¿A qué has venido? ¿Por qué no has traído contigo al padre? Tienes que traerlo contigo aquí para que él nos aconseje de lo que nos dices, porque él nos ayuda. Queremos que si vienes en helicóptero le traigas, si no, tú vas a venir por río también. Tienes que sufrir y jalar la canoa y acostumbrarte a venir por el río. ¿Por qué vienes en helicóptero? ¿Por qué tienes que venir en helicóptero? Por río tienes que venir. Por río tienes que venir. ¡Eso mismo! ¡Por río tienes que venir! Antes me has prometido traer un motor, motor y escuela. ¿Y dónde está tu promesa? No hay ninguna ayuda. Eres un mentiroso. Ahora cuando te vas a dónde tú vives te olvidas de nosotros. Cuándo te has bajado del helicóptero ¿qué has bajado? ¿Motor? Nada, no has traído nada. Has venido a reunirnos por gusto. Ahora sigues reuniéndote con nosotros y nuestros paisanos. Ya que estamos aquí reunidos te decimos que sigas haciendo lo mismo. La vez pasada yo te dije que queríamos tener DNI, que todos mis paisanos tengan DNI. Queremos que venga registrador para que inscriba a todos mis paisanos. Que venga registrador. Ahora no quiero que vuelvas a engañarme. Lo que quiero ahora es tener mi territorio en la reserva. A todos nos tienes que reconocer nuestro territorio para que a nosotros no nos miren como a huanganas. Somos seres humanos, somos personas. Lo que nos dicen “nanti”¿qué será “nanti”? Nosotros somos matsiguengas. Para que no digas otra cosa, yo soy paisano, soy matsiguenga. Tú has venido y nos has engañado porque nos dices te voy a ayudar, te voy a ayudar. Te voy a dar calamina y las cosas que tú quieras. Estarás engañando. Yo quiero al padre porque él me ayuda, nos visita. Él viene acá y nos conoce. Cuando tú vienes, él debería estar también aquí para que nos escuche lo que estamos hablando y no nos engañes más. No sigas engañando, pues no vale decir mentiras. Acuérdate, mira lo que engañaste. Has engañado antes arriba (en Montetoni) cuando aterrizaste, has engañado diciendo “te vamos a dar gasolina” “montón de cosas”. No vale lo que has dicho. Lo que quiero ahora es tener nuestro territorio en la Reserva, todos. Todos mis paisanos como Marankiato, todos queremos tener nuestro territorio para que tú no me engañes más. Gracias.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte VIII)




Actividades ocultas en la Reserva y fuera de ella.

En el mes de setiembre de 2010 los habitantes de Montetoni me preguntaron reunidos en asamblea a qué se debían los constantes vuelos en las cabeceras de la quebrada Kuría. Dicha quebrada nutre al Camisea en sus cabeceras por la margen izquierda, y nace en los cerros cuyas quebradas nutren también al Cashiriari y al Timpía. En reunión con la empresa Pluspetrol me informaron que ellos no tenían actividades por la zona. Más tarde pregunté a relacionistas comunitarios de Petrobras y Véritas (subcontratista que realiza labores de sísmica para las diferentes empresas) a ver si eran ellos, y tampoco tuve respuesta. Investigué y Repsol tampoco tiene sus lotes en esa área. Posteriormente, en el mes de enero de 2011, los comuneros de Montetoni reportaron continuados vuelos de helicópteros en dirección a las cabeceras de Manú, en pleno parque. Hablaban de hasta cinco y seis helicópteros sobrevolando de forma continuada. “Iban a Manú, pero no regresaban todos”. Ante las informaciones seguí insistiendo en mis preguntas a las mismas empresas, pero de nuevo negaron actividades propias en la zona. En el mes de abril, nuestros amigos a quienes llamamos Regino, Mateo, Claudio y Marcos, nos avisaron que en las cabeceras de Manú (suponemos que en pleno parque del Manú) había ruidos de motosierras, se estaban haciendo caminos largos y estrechos que se entrecruzaban en diferentes direcciones y había sogas colgadas de las que colgaban otras sogas… Evidentemente que ellos nos sabían de qué se trataba, pero en el Bajo Urubamba, a fecha de hoy, cualquier matsiguenga sabe que cuando eso ocurre es que se están haciendo actividades de sísmica. ¿SÍSMICA EN PLENO PARQUE DEL MANU? Escribí a uno de los asesores del Ministerio de Energía y Minas reiteradas veces, pero nunca obtuve respuesta.

David Martínez de Aguirre. 




Ahora quiero hablar yo. Ahora Indepa ha venido aquí. ¿A qué has venido? ¿Por qué no has traído contigo al padre? Tienes que traerlo contigo aquí para que él nos aconseje de lo que nos dices, porque él nos ayuda. Queremos que si vienes en helicóptero le traigas, si no, tú vas a venir por río también. Tienes que sufrir y jalar la canoa y acostumbrarte a venir por el río. ¿Por qué vienes en helicóptero? ¿Por qué tienes que venir en helicóptero? Por río tienes que venir. Por río tienes que venir. ¡Eso mismo! ¡Por río tienes que venir! Antes me has prometido traer un motor, motor y escuela. ¿Y dónde está tu promesa? No hay ninguna ayuda. Eres un mentiroso. Ahora cuando te vas a dónde tú vives te olvidas de nosotros. Cuándo te has bajado del helicóptero ¿qué has bajado? ¿Motor? Nada, no has traído nada. Has venido a reunirnos por gusto. Ahora sigues reuniéndote con nosotros y nuestros paisanos. Ya que estamos aquí reunidos te decimos que sigas haciendo lo mismo. La vez pasada yo te dije que queríamos tener DNI, que todos mis paisanos tengan DNI. Queremos que venga registrador para que inscriba a todos mis paisanos. Que venga registrador. Ahora no quiero que vuelvas a engañarme. Lo que quiero ahora es tener mi territorio en la reserva. A todos nos tienes que reconocer nuestro territorio para que a nosotros no nos miren como a huanganas. Somos seres humanos, somos personas. Lo que nos dicen “nanti”¿qué será “nanti”? Nosotros somos matsiguengas. Para que no digas otra cosa, yo soy paisano, soy matsiguenga. Tú has venido y nos has engañado porque nos dices te voy a ayudar, te voy a ayudar. Te voy a dar calamina y las cosas que tú quieras. Estarás engañando. Yo quiero al padre porque él me ayuda, nos visita. Él viene acá y nos conoce. Cuando tú vienes, él debería estar también aquí para que nos escuche lo que estamos hablando y no nos engañes más. No sigas engañando, pues no vale decir mentiras. Acuérdate, mira lo que engañaste. Has engañado antes arriba (en Montetoni) cuando aterrizaste, has engañado diciendo “te vamos a dar gasolina” “montón de cosas”. No vale lo que has dicho. Lo que quiero ahora es tener nuestro territorio en la Reserva, todos. Todos mis paisanos como Marankiato, todos queremos tener nuestro territorio para que tú no me engañes más. Gracias.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Salida de Kirigueti




Ha llegado el día de dejar Kirigueti no de manera definitiva, claro, pero sí en esta oportunidad. Ahora voy a desayunar, acabar de alistar las cosas y a las 8:30 ya estaré en la garita para esperar la chalupa que vendrá de Sepahua para llevarme al campamento de Malvinas y de ahí el vuelo a Lima.

Como habrá un regreso a Kirigueti la despedida ha sido diferente y así ni escribo de ello. Las despedidas siempre son tristes,,,

Estos días he tenido bastante trabajo y algunas reuniones algo pesadas. En Lima estos días además de disfrutar de la ciudad acabaré algunas gestiones que están por terminar. Y lo curioso es que ahora tengo que tomar unas pastillas para desparasitarme!! yo le había dado a mi gato ese tipo de pastillas pero ahora quien se las tiene que tomar soy yo. Espero acabar con todo bicho que tenga en mi interior porque estas últimas semanas estoy con algunas molestias estomacales.

Bueno, me voy a desayunar que si no no llego!

Abrazos y besos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte VII)



La gran paradoja (II)

El segundo conflicto se generó en mayo cuando la empresa Pluspetrol e Indepa ingresan a Marankiato y allí se encuentran con buena cantidad de la población de los tres asentamientos, pues Montetoni y Sagondoari habían escuchado por radio, que iba a ir el helicóptero y todos concurrieron a Marankiato con la excusa de un partido de fútbol. Allí hicieron escuchar su reclamo a decidir sobre sus propios territorios, a ser considerados personas con todos sus derechos y reclamaron a Indepa todas sus desatenciones y promesas incumplidas. El grito de Dionisio: “yo no soy una huangana” terminó con el molesto gesto de Tekori quien untó con achiote los rostros y ropas del personal de Indepa y de la empresa.

En el fondo, el conflicto tiene total relación con el gran tema a debate a nivel nacional: el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados cuando se realizan actividades extractivas en sus territorios.  Pero además de esto, hay otro problema particular de la Reserva, y es que estos pueblos por ser considerados “no contactados” no tienen personería jurídica y no tienen derecho a su territorio, porque quien detenta la posesión es el Estado peruano y, en su nombre, el Indepa. Esto significa que en estos momentos, la consulta sobre la idoneidad de las actividades de las empresas no se está realizando a los pueblos indígenas de la Reserva, sino al Indepa, es decir, al Estado. En estos momentos, los pueblos de la Reserva ¡no tienen el derecho a pronunciarse sobre las operaciones que las empresas realicen en sus territorios! Pudiera ser que la empresa por decisión propia lo haga, bien por convicción o bien para evitar conflictos. Pero no tiene obligación legal de hacerlo. Quien decide directamente es el Estado. Y de la misma manera, los pueblos de la Reserva no tienen el derecho a establecer convenios y firmar acuerdos con las empresas, sino que es el propio Estado quien lo tiene.

Entonces yo me pregunto: ¿será intencionado el defender que estos pueblos son “no contactados” y que este “no-contacto” forma parte de su esencia? Porque claro, si mantenemos que son “no-contactados”, se mantiene todo el discurso que sigue, y es que necesitan que el Estado les “tutorice” y que alguien tome decisiones por ellos. Pero si de repente dejan de ser “no-contactados”, entonces ya no sería el Estado quien toma las decisiones, sino los mismos pueblos. Y tampoco sería el Indepa quien maneje los suculentos fondos de las compensaciones, sino los propios pueblos. Pero el asunto se complica más, porque si mantenemos que los pueblos son “no-contactados” las operaciones de las empresas extractivas tienen una peor imagen social y hay gran presión nacional e internacional para evitar este tipo de intervenciones en territorios de pueblos indígenas no contactados. Pero si decimos que ya no son “no-contactados” habría menos dificultades para favorecer la explotación de hidrocarburos al interior de la Reserva.

Como podemos ver, la cosa no es tan sencilla y tiene sus complicaciones. Y pienso yo, que esta situación es la que explica la gran paradoja de que las grandes dificultades que la población encuentra para hacer valer sus derechos, se tornan en facilidades y permisos favorables a las empresas, de modo que mientras las leyes de la Reserva son muy restrictivas contra la propia población cuando reclama sus derechos a la educación, la salud, a la ciudadanía (obtener un DNI), a la personería jurídica, a obtener un título de propiedad comunal, simultáneamente se tornan flexibles cuando se trata de permitir el ingreso de las empresas hidrocarburíferas que operan al interior de la misma. Una luz más para comprender el grito del jefe de Montetoni Dionisio Otega Pankari, “no-contactado” con DNI Nº: 45278473.

Por último quiero recordar que la reserva tiene un carácter transitorio y está llamada a desaparecer, es decir a que los propios pueblos que viven en su interior adquieran su personería y sus respectivos títulos de propiedad. ¿Será intencional el obviar este carácter transitorio de la Reserva?

David Martínez de Aguirre 




Ahora quiero hablar yo. Ahora Indepa ha venido aquí. ¿A qué has venido? ¿Por qué no has traído contigo al padre? Tienes que traerlo contigo aquí para que él nos aconseje de lo que nos dices, porque él nos ayuda. Queremos que si vienes en helicóptero le traigas, si no, tú vas a venir por río también. Tienes que sufrir y jalar la canoa y acostumbrarte a venir por el río. ¿Por qué vienes en helicóptero? ¿Por qué tienes que venir en helicóptero? Por río tienes que venir. Por río tienes que venir. ¡Eso mismo! ¡Por río tienes que venir! Antes me has prometido traer un motor, motor y escuela. ¿Y dónde está tu promesa? No hay ninguna ayuda. Eres un mentiroso. Ahora cuando te vas a dónde tú vives te olvidas de nosotros. Cuándo te has bajado del helicóptero ¿qué has bajado? ¿Motor? Nada, no has traído nada. Has venido a reunirnos por gusto. Ahora sigues reuniéndote con nosotros y nuestros paisanos. Ya que estamos aquí reunidos te decimos que sigas haciendo lo mismo. La vez pasada yo te dije que queríamos tener DNI, que todos mis paisanos tengan DNI. Queremos que venga registrador para que inscriba a todos mis paisanos. Que venga registrador. Ahora no quiero que vuelvas a engañarme. Lo que quiero ahora es tener mi territorio en la reserva. A todos nos tienes que reconocer nuestro territorio para que a nosotros no nos miren como a huanganas. Somos seres humanos, somos personas. Lo que nos dicen “nanti”¿qué será “nanti”? Nosotros somos matsiguengas. Para que no digas otra cosa, yo soy paisano, soy matsiguenga. Tú has venido y nos has engañado porque nos dices te voy a ayudar, te voy a ayudar. Te voy a dar calamina y las cosas que tú quieras. Estarás engañando. Yo quiero al padre porque él me ayuda, nos visita. Él viene acá y nos conoce. Cuando tú vienes, él debería estar también aquí para que nos escuche lo que estamos hablando y no nos engañes más. No sigas engañando, pues no vale decir mentiras. Acuérdate, mira lo que engañaste. Has engañado antes arriba (en Montetoni) cuando aterrizaste, has engañado diciendo “te vamos a dar gasolina” “montón de cosas”. No vale lo que has dicho. Lo que quiero ahora es tener nuestro territorio en la Reserva, todos. Todos mis paisanos como Marankiato, todos queremos tener nuestro territorio para que tú no me engañes más. Gracias.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte VI)



La gran paradoja (I)

Pero reconozco que a uno a veces le da miedo decir lo que acabo de decir en alto, porque  se puede aprovechar contra el derecho que se quiere defender. Porque si yo digo ahora que estas personas no son “no contactados” resulta que el grito de Dionisio se vuelve contra él mismo. Entonces ahora las leyes se vuelven a cambiar y el hombre blanco toma una nueva decisión: efectivamente no son “no contactados” son personas como el resto de la sociedad y por lo tanto no hay porqué hacer distinciones. No hay impedimento para que las empresas de hidrocarburos puedan realizar sus operaciones en los territorios de la Reserva. Y creo que no estoy muy desencaminado al pensar que algo así está pasando.

Recientemente se han generado conflictos en la Reserva precisamente por este problema. Resulta que la empresa Pluspetrol ha recibido permisos del Indepa para actuar en la Reserva, pero con el desconocimiento de la población. Lo explico a continuación.

1º Con la Comunidad Santa Rosa de Serjali. Consultores de ERM de la empresa Pluspetrol son descubiertos por los nahuas de Santa Rosa de Serjali haciendo estudios previos en sus territorios. Ellos no habían sido informados ni consultados con el consiguiente enfado de la población.

2º Con la población de Montetoni, Marankiato y Sagondoari. Se anuncian unos sobrevuelos en la zona del río Camisea, a la altura de los asentamientos de Sagondoari y Marankiato. Pero Indepa no permite a la empresa informar a la población de las operaciones a desarrollar y realizar la consulta previa, pues son poblaciones “no-contactadas”.

El primer caso ha pasado por varias etapas y hasta donde estoy informado, sé que se han establecido canales de diálogo entre la empresa y la comunidad de Santa Rosa de Serjali de modo que se supere el conflicto, con no pocos esfuerzos por parte del padre Ignacio Iráizoz para que se respeten los derechos y aspiraciones de los nahuas (pueden leer su artículo al respecto “Paracetamoles, lapiceros… y algo más”).

David Martínez de Aguirre

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cuento de Curacas

Nidson Ménkori

Jhon Gener Mañarite
Estos son los dos chicos del internado de Kirigueti que han ganado el primer puesto en el concurso  de cuentos ilustrados. Ambos participaron con el mismo cuento: "el cuento de Curacas"  Jhon se encargo del escrito y Nidson del dibujo.

CUENTO DE CURACAS

Cuentan mis abuelos que en el tiempo de los Curacas, éstos vendían a sus propios paisanos a los explotadores del caucho, para trabajar como esclavos.

Había una vez un Curaca que se llamaba Romano, tenía varias concubinas y su propio ejército, y vivía en las cabeceras del río Piccha. Era una persona mala, vendía a los nativos machiguengas a los patrones que explotaban el caucha a cambio de escopetas, machetes, ollas, etc.


Un día, un joven llamado Juan Shironkama, escuchó lo que se decía del curaca Romano. Por ello, se molestó, agarró su carabina, llevó su piripiri de guerra y se fue a buscar a Romano, dispuesto a no tener compasión de él y vengarse por los crímenes que cometía contra su propia gente. Se fue por el río con su canoa, tanganeando, pues vivía abajito del río Piccha.

Cuando estaba surcando el río, se encontró con algunos compañeros de Romano, quienes estaban estancados en medio del río con su balsa. Al verlo, Shironkama los salvó y los llevó junto con sus compañeros, a quines les dijo:  
- Vamos a matar al curaca, para crear una nueva comunidad con nuestras familias y evitar así la venta de las personas.

Llegaron al puerto donde vivía el curaca, y Shironkama se dirigió rápidamente hacia su casa, dejando a sus compañeros en el puerto, para evitar que los soldados de Romano no se escaparan. Shironkama vió al curaca y le dijo:
- ¿Por qué vendes a las personas, si ellas son  nuestras familias?
Pero el curaca quedó avergonzado y no respondió nada. Entonces, Shironkama sacó su carabina y le disparó, 

 
dejando al Curaca bien herido, falleciendo poco después. Pero los compañeros del curaca, al ver lo sucedido trataron de escapar, unos por el monte y otros por el río. Algunos lo lograron, pero otros murieron por los disparos de los compañeros de Shironkama.

Shironkama regresó a su casa con sus compañeros, y siguiendo la costumbre, cogieron a los muertos y los colocaron en un pafayo, para que sus espíritus no les hagan daño.

Un año después, Shironkama se fue a buscar esposa a Kotivireni, de donde trajo una mujer llamada Nati, perteneciente a la etnia Ashaninka. Más tarde, tomó una segunda esposa llamada Ayda, con quien tuvo bastantes hijos e hijas. Los comuneros le eligieron como Curaca, por haber matado al otro curaca malvado y librarles de la esclavitud. Así, Shironkama logró reunir a todos los miembros de su etnia, pues muchos de ellos se habían escondido en el bosque por temor a que fueran vendidos.

De este modo, todos se trasladaron a vivir a la quebrada llamada Parariato. Pero en este lugar, el terreno no era muy extenso, por lo cual envió a un grupo de jóvenes a buscar una nueva tierra más apropiada donde vivir. Ellos se fueron más abajo, siguiendo el río Piccha, donde encontraron una tierra inmensa, mucho mejor para vivir. Entonces, el Curaca Shironkama reunió a toda la comunidad y les dijo:
- Mañana iremos a rozar el monte y tres jóvenes se quedarán para quemar lo rozado.

Todas las personas de la comunidad se trasladaron a vivir a ese lugar. Años después, cuando el curaca ya tenía bastante edad, le vino la enfermedad y murió, dejando sus dos esposas viudas. Desde ese momento, la figura del curaca desapareció, siendo sustituida por los cargos directivos que existen hasta la actualidad.

martes, 6 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte V)



Un encuentro inesperado (II)


Lo que quiero rescatar de esta historia es lo siguiente. El aislamiento de este grupo de personas no es parte de su esencia, es decir, el “aislamiento” en el que viven no es algo esencial en ellos, no los define ni los califica, es más bien algo circunstancial. Y esta circunstancia ha sido condicionada por el hombre blanco en una de las más horribles páginas escritas sobre la historia de la humanidad, como es la historia del caucho amazónico. En esta historia, el “hombre blanco” (cuyo término encarna a la cultura occidental dominante en aquella época) se puso la camiseta de “hombre malo” y perpetró los más horripilantes crímenes contra los pueblos indígenas. Esta historia ocasionó la destrucción de la sociedad pan-amazónica de intercambios y alianzas entre los pueblos donde todas las culturas en relación con otras crecían y se desarrollaban en comunión con la naturaleza, compartiendo habilidades, espiritualidades, cosmovisiones, utensilios, etc. Fruto de esta destrucción vino la huida y la desestructuración, quedando pequeños grupúsculos escondidos en las cabeceras de los ríos, en lugares inaccesibles y poco aptos para el desarrollo de sus actividades tradicionales. Cuando hablamos de pueblos no contactados en la Reserva y en los límites del parque del Manú, que nadie piense en grandes grupos humanos, sino en pequeños núcleos familiares condenados al eterno incesto que les termina degenerando biológicamente haciendo inviable su vida y su desarrollo como pueblo y como cultura. La ley que prohíbe el incesto está presente en todos los pueblos y culturas. Ningún pueblo lo acepta, si bien es cierto que pueda haber variaciones en el grado de consanguinidad que resulta incestuoso. Pero en sí el incesto está reprobado por todas las culturas como un arquetipo presente en toda la humanidad. Ningún pueblo lo desea para sí. Todos buscamos la relación con el otro más allá de nuestros límites familiares. Por lo tanto, debemos de dejar de afirmar que el aislamiento sea esencial a ningún pueblo o cultura de la tierra, pues además, dicho pueblo, no podría sobrevivir muchas generaciones.

Lo normal es que estos pequeños grupos familiares, vayan quitando el miedo y deseando salir cada vez más y más, relacionándose con los otros y descubriendo que hay leyes que ahora les amparan y protegen. Ése es el proceso por el que han pasado las actuales comunidades nativas del Bajo Urubamba. En cuanto han conocido que se daban las condiciones favorables para reorganizar su vida indígena lo han hecho. Y estos grupos que quedaron descolgados irán descubriéndolo también. No lo harán de la noche a la mañana, pero sí lo podrán descubrir en contacto con sus paisanos, con su propio pueblo, poco a poco, sin choques, sin encontronazos, sin violencias.

Pero claro, lo que no puede ocurrir es que el hombre blanco ahora se ponga su camiseta de “hombre bueno” y decrete el AISLAMIENTO VOLUNTARIO. Ocurre ahora que a quienes en su día se refugiaron en lugares inaccesibles donde tienen dificultades para cultivar el algodón de sus ropas, desarrollar su agricultura, mantener y seguir desarrollando su conocimiento sobre medicinas naturales, intercambiar productos e ideas con otros pueblos, establecer alianzas y uniones exogámicas, se les decreta que el aislamiento es su estado natural y que deben mantenerse en él. Se considera que el cautiverio, que ha sido una circunstancia impuesta, pasa a ser “esencia” de estos pueblos. Hemos comprobado por las comunidades ashianinkas refugiadas en la época de Sendero Luminoso, su increíble capacidad de supervivencia en el bosque, renunciado a otros beneficios que obtenían del contacto exterior. Pero eso no significa que hayan renunciado a su legítima aspiración a recuperar las condiciones de vida anteriores al cautiverio en las que lograban algunos beneficios que el aislamiento de ahora no les brinda. Todas las personas necesitamos de la sociedad para desarrollarnos como individuo y como colectividad. El aislamiento no desarrolla la cultura. Creer que estos grupos “aislados” conservan la “cultura de un grupo en estado puro” es un error tremendo. Nadie se desarrolla con todas sus potencialidades en el cautiverio. Las personas  necesitamos libertad, y en el contacto con los demás es como crecemos personal y colectivamente.

De esta manera, el hombre blanco impide el natural proceso de liberación de estos pueblos del cautiverio al que se vieron sometidos.  A las finales, una vez más, a los pueblos indígenas les toca sufrir la última gran idea del hombre blanco. E insisto que intuyo que por ahí va el grito de Dionisio: yo no soy una huangana, soy una persona.


David Martínez de Aguirre

domingo, 4 de septiembre de 2011

Más sobre la denuncia a Monseñor Paco


La Comisión Episcopal de Acción Social, CEAS se identifica con el comunicado de respaldo a Monseñor Francisco González, OP., Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, de parte de todos los obispos de la Conferencia Episcopal Peruana. Monseñor vive una de las más duras experiencias de su labor pastoral al ser involucrado dentro de un proceso penal que solicita para él tres años de cárcel y el pago de trescientos mil nuevos soles de reparación civil.

Monseñor Francisco González, OP. no ha callado frente a lo que ha visto y ve en su territorio eclesiástico. Ha denunciado la existencia de irregularidades en los procesos públicos y privados de su zona. Monseñor es un Pastor de la Amazonía y ha defendido y defiende a los pobladores afectados por el paso de la vía interoceánica, por el mismo centro urbano de la ciudad, por estas denuncias se ha visto amenazado seriamente en su integridad personal y moralmente dañado en su imagen con el inicio de un proceso penal. Ha sido denunciado por calumnia y difamación agravada por hablar con claridad. No sólo piden cárcel, sino también reparación económica.

Monseñor asume con firmeza la  defensa de la vida, le interesa el prójimo, de manera particular el más desvalido, a quien no consultan nunca, a quien vulneran sus derechos y lo tratan con desprecio. Monseñor ha salido al frente para recordar que por su fe no puede callar.

En la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil 2007, los obispos han dicho: “En las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra fue depredada. Las aguas están siendo tratadas como si fueran una mercancía negociable por las empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias. Un ejemplo muy importante en esta situación es la Amazonia. Monseñor trabaja en Puerto Maldonado, parte de ese Amazonía que demanda actitud profética.

Os pongo un vídeo que es un extracto de una programa de TVE sobre los misioneros dominicos de Puerto Maldonado.


Abrazos y besos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte IV)



Un encuentro inesperado (I)

Me gusta contar esta experiencia porque da luces. Era el año 2007, hacia el mes de mayo, cuando Vidal y Paboro, que viven en las nacientes del Camisea, en la boca de la quebrada Piriasánteni, en una de sus visitas a Montetoni nos reportan que habían visto pisadas y restos de fuego en las cabeceras de la quebrada. El plan de Vidal tenía su astucia: acudiría con dos jóvenes a investigar quienes eran y al encontrarlos enviaría a los dos jóvenes quedándose él escondido; si les mataban regresaría inmediatamente a Montetoni a avisar que “son malos” y si no les mataban y conversaban amigablemente, entonces él saldría de su escondite a conversar con ellos y a informarse de quiénes y cuántos eran. Y con este astuto plan Vidal se regresó a su territorio. Mientras Vidal en su apacible vida meditaba en qué momento le apetecería irse a pasear por el bosque, pescar e investigar sobre los extraños, se le presentaron tres paisanos desnudos en su casa. Habían dejado sus arcos y flechas en el camino, al llegar a la chacra que circundaba la casa. Este importante dato demostraba que venían en son de paz. El astuto plan de Vidal quedó desactivado.

Comenzó el intercambio de objetos y la conversa: quién eres, dónde vives, hay más gente, dónde cazas, dónde pescas... Poco tendrían que ofrecer los que llegaban, quizás algún pescadito, pero el bueno de Vidal y esposa tuvieron que compartir sus roídas ropas, anzuelos, ollas viejas y algún cuchillo.

“¿No tienes miedo? ¿Ya no hay hombre blanco aquí?” La pregunta no demoró mucho. Vidal le contó que antes sí, que vivían escondidos en el Timpía. Los abuelos habían vivido en la boca del Timpía, pero por enfrentamientos en las correrías se escondieron. “Ahora ya no pasan esas cosas”. Los visitantes narraron cómo sus abuelos les habían contado que antiguamente robaban a las esposas y se llevaban a los niños, matando a los varones adultos… Vidal les contó que él también sabía de esas cosas, pero que ya no ocurrían, que ahora en Montetoni había escuela y que si querían podían bajar a conocer sin motivo para el miedo. Había un inconveniente, y es que Vidal acababa de visitar hacía unos días Montetoni y había visto que la gente estaba con resfriado y les podían contagiar a ellos. Los visitantes le dijeron que irían a conocer igual, pues ellos también tenían esos resfriados que les producían muchos mocos y congestión nasal. Cabe decir que fueron a Montetoni y se resfriaron. El entonces jefe de Montetoni, Migtzero, les aconsejó quedarse unos días más en su comunidad para evitar que al regresar a sus territorios contagiaran a sus otros paisanos y a falta de medicinas, se creara un problema. Con las pastillas que el promotor de la comunidad les dio se curaron sin mayores complicaciones, siguieron unos días más, y emprendieron el regreso cargados con las ollas, frazadas, cuchillos y otros enseres que les compartieron las familias de Montetoni.

Y así es como estos tres paisanos a quienes en Montetoni les pusieron por nombres: Marcos, Regino y Mateo, nos dieron a conocer quiénes eran los llamados “no contactados”. Bueno, me lo dieron a conocer a mí, porque para los paisanos de Montetoni, aquellos personajes eran “gente”, “personas” pero sin apelativos de “contactado” “no contactado” “semicontactado” ni nada por el estilo. Posteriormente se unió a quien pusieron por nombre Claudio, y desde aquel momento, han visitado Piriasánteni y Montetoni esporádicamente según lo han considerado oportuno.

David Martínez de Aguirre