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martes, 30 de agosto de 2011

Pueblos no contactados y petroleras (parte III)



Sobre los títulos que damos a los pueblos.

Quizás no hubiera mala intención en quienes comenzaron a hablar de “los no contactados” “aislados” “semicontactados” “voluntaria o involuntariamente aislados” “excluidos”  para referirse a población indígena que por diferentes motivos fueron descolgados del tren de la historia. Quienes tenemos la suerte de compartir y disfrutar la vida de estos pueblos amazónicos, descubrimos unos valores en sus formas de vida, en su cosmovisión, en su forma de relacionarse con los demás y con la naturaleza que consideramos dignos de mantenerse en el tiempo. Hasta aquí creo que todos estaríamos de acuerdo y no cabrían muchas discusiones, y pienso que estas denominaciones, buscaban defender a estos pueblos sus valores envidiables para otras culturas.

Sin embargo, en estos casi 10 años que llevo viviendo en el Bajo Urubamba y en contacto con la población de la Reserva, he percibido el tremendo daño que causan las denominaciones que damos a estos pueblos, y cómo éstas van diseñando y dirigiendo políticas erróneas que marginan, excluyen, y atentan contra los derechos fundamentales de toda persona, y en particular de los pueblos indígenas. Porque una cosa es intentar proteger a unos pueblos de la invasión cultural y territorial, del expolio de sus recursos y de las perversiones de la sociedad occidental, y otra muy diferente es asfixiarlos y aislarlos del resto de la sociedad indígena de modo que queden enquistados y descolgados de la historia. En estos casi 10 años, he percibido que las leyes emitidas para la Reserva han ido más encaminadas a potenciar el aislamiento y marginación, que a favorecer el natural desarrollo de los pueblos y culturas del interior de la Reserva.

Creo que el grito de Dionisio es una llamada de atención a todo esto.

David Martínez de Aguirre

1 comentario:

  1. Hola Padre David,

    Antes de nada mostrarte la gran admiración que te profeso a ti y a los que contigo están.
    Tienes mucha razón en lo que dices. Muy a menudo no reparamos en la importancia que tiene el nombre que se le da a las cosas y las consecuencias que esto supondrá. Aun cuando se hace sin malicia o segundas intenciones, las palabras dejan su sedimento con el paso del tiempo. Otras veces es inmediato claro.
    El discurso de Dionisio es magistral. Me encanta cuando les dice que no vengan en helicóptero, que lo hagan por el rio, que sufran como ellos, que vivan como elos lo hacen. Es muy facil ir en helicóptero, estarse un rato y regresar rápidamente.
    Felicidades i ánimos.Un abrazo.

    David, quan en broma parlaven de lo que jo podria fer a Kirigueti, ara veig que podria tenir una altre feina,: cap de seguretat.
    Petons i fins aviat.

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